-
¿Y no recuerdas nada por la mañana? – el profesor X, de
pie, apoyado en uno de los pilares que habían aguantado en aquel sótano
abandonado, interrogaba a Mrs Robinson.
-
Sé lo que hago, los cadáveres están ahí, tendidos en el
suelo, a mi alrededor, pero no es algo que pueda controlar, no sé cómo puedo
llegar a eso…
-
Tiene que parar, has visto las noticias…buscan a un
asesino, “The Ripper”
Mrs Robinson se dirigió a uno de
los muebles de la pared, descolgado por una de las esquinas, sacó una botella
de Whisky de Malta del 63, le dio un trago y se lo pasó al profesor X.
-
¿No vas a decorar esto? Ya es navidad.
-
¿Aún conservas espíritu navideño? Eres una asesina y yo
no me acostumbro a estas piernas, no tenemos nada que celebrar.
Ella se dio la vuelta, se quedó
mirando el atardecer a través del único hueco de aquel sótano que daba a la
calle, por el que entraba la luz anaranjada.
-
Antes tampoco teníamos por qué hacerlo, pero lo hacíamos,
nos empeñábamos en que todo fuera mejor. – se dirigía al gramófono sin apartar
la mirada de aquel hueco – Quizás esta vez lo sea.
-
Lo único que va a cambiar esta vez es que no vamos a
empeñarnos, este año no nos vamos a desilusionar creando falsas expectativas,
hemos pasado el límite, todo está lleno de mierda y no podremos salir.
La música se apoderó de la
habitación que había tomado el mismo color anaranjado del atardecer.
-
“Pero allí donde crece el peligro, crece también lo que salva”. – Mrs Robinson apartó la mirada de la rendija y miró al profesor
fijamente. – Holderlin.
La escena se
disolvió entre el sonido rancio de aquel gramófono desgastado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario