sábado, 6 de octubre de 2012

Capítulo 7, I parte: Legs



Tardó algo más de dos meses en reconstruir sus piernas, no eran las mismas, probablemente aquellas vigas tocaron un punto clave en su columna que hicieron que el profesor no pudiera andar.
Mrs Robinson también había cambiado su rutina, cazaba durante las noches y durante el día continuaba con aquel trabajo de ingeniería que el profesor ideaba por el día.
No eran las mismas, no sabían si podría correr, caminar, vivir de la misma forma en la que lo hacía antes, pero no quedaba otra y de alguna forma se sentían orgullosos de haber conseguido cambiar, construir unas nuevas. Eran de acero, conectados con su columna mediante tornillos, eran más pesadas.
Los primeros pasos siempre cuestan, los primeros intentos fueron los más duros, pero a las semanas de tener aquellas piernas nuevas ya eran casi suyas.

-          Tenemos que volver, lo sabes, ¿Verdad? – Mrs Robinson hablaba desde aquel sótano, en la esquina, aún era demasiado sensible a la luz.
-          Algún día, eso tenlo por seguro.

Recordaban la emoción del primer día, el momento en el que Mrs Robinson despertó, el momento en el que no estaba muerta, cuando se dieron cuenta de todo, cuando querían volver. La música, el coche, las ganas de ir a por todas, la oscuridad parecía su amiga, bajo aquella máscara de asesina y depredadora se escondía una alimaña, alguien con miedo a la luz, apenas sabían quienes eran, ¿cómo iban a saber hacia dónde ir?
El contexto había cambiado y empezaban a sentir angustia por el presente imaginando que cualquier tiempo pasado fue mejor, quizás ella nunca debió despertar, y él no haber investigado aquel asesinato, el anhelo de una vida normal se hacía cada vez más fuerte, aún cuando sabían que aquellos días no fueron mucho mejores, aún cuando se sentían orgullosos de todo lo que habían superado, supusieron que la valoración del presente no se hace nunca con suficiente perspectiva, que bajo la óptica del pasado todo se ve de un color más claro y el futuro pinta siempre peor si esperamos y deseamos algo y mejor si lo que queremos es huir de lo que tenemos.

No eran sólo las piernas del profesor lo que tenían que reparar, Mrs Robinson no podía contener sus ganas de sangre, asesinaba por las noches casi sin control a cualquiera que se interponía en su camino, procuraba ir tras ladrones y asesinos, pero no siempre podía ir tras ellos, de algún modo tenía que frenar la dependencia, no podía seguir dejando una estela de cuerpos mutilados tras de sí.

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