martes, 1 de mayo de 2012

1.5 Un fragmento de la historia normal, pero en presente simple.

1.5 Un fragmento de la historia normal, pero en presente simple. Los pretéritos los dejaremos para las próximas entregas.


Terminaba abril del 2012, y he de decir, que no pensaban estos personajes llegar tan lejos. Ni tampoco imaginaban lo que aún les quedaba por delante.
Llovía, pero aquel cementerio por el que paseaban tenía tantos colores que más que lluvia, parecían pétalos cayendo del cielo. Hacía frío, a estas alturas del año no debería. Pero es que a estas alturas del año tampoco deberían seguir juntos, tampoco estaban como deberían estar, la noche anterior se habían dado cuenta de los peligroso que era ser personas normales, con historias normales, en un mundo normal, pero rodeados de gente extraña, a la que no comprendían, parecían ser ellos los de otro planeta, pero aquella viscosidad provocada por la banalidad de sus formas de ser delataba que eran los otros los de otra galaxia.

-          ¿Lo ves, profesor X? Todos van de un lado a otro, no tienen nada mejor que hacer. – dijo Mía sentada en aquel banco encima de la colina, desde dónde se podía contemplar toda la ciudad y a sus habitantes, que vagaban de un lado a otro sin rumbo fijo. – Todos lo hacen, la mayoría porque no saben lo que es real, otros porque lo supieron en su momento y vagan buscándolo de nuevo, otros porque se han resignado.

Profesor X no contestó, parecía que abril no terminaba del modo en el que tenía que hacerlo, parecía estar triste, desilusionado, con esa sensación de haber comprobado el vacío de probar lo que no tiene sentido.

-          A pesar de todo podemos considerarnos afortunados, hemos podido probarlo y volver a subir. Me recuerdas a Zaratustra, lo creas o no es un halago, pero hasta él tuvo que bajar para poder gritar y ser escuchado, no hay seres humanos extraordinarios, hay seres humanos con experiencias, de las cuales aprenden, y decidir qué es lo correcto y qué no, es lo que los hace extraordinarios. No puedo decidir ahora si nos hemos equivocado, probablemente lo hemos hecho. Han intentado demostrarme lo equivocada que estaba mil veces y lo he ignorado. Me han hecho creer que lo auténtico no existe, simplemente porque ese esfuerzo de buscarlo les parecía a los demás absurdo, pero yo lo espero, porque sigue siendo algo que no depende de mí.

La conversación se quedó ahí, la oscuridad tiñó aquella escena, y el presente se disolvió. Tuvo que disolverse para poder mostrarle al profesor X, que no hacía ni un mes que casi habíamos asimilado que habíamos perdido, cuando realmente habíamos vencido.
Porque el ganar empieza con una actitud, con la actitud de saber que todo va a ir a mejor, porque no sólo no habían perdido, sino que se habían asegurado quitarse el error del medio, porque una vez hecho, no lo volverían a cometer. 
El camino embarrado, entre las tumbas, se hizo largo, pero era tranquilo.
Lo curioso del destino, al menos en este mes de abril, es que nos hizo creer que habíamos perdido, que nos habíamos quedado con la peor parte, casi hace que nos resignemos a lo absurdo, a encontrar amor plastificado en cualquier falsa sonrisa, a buscar excusas y soluciones a una realidad injusta, a mendigar por algo que ni siquiera existe, a sentir de una forma que hace que nos repugnemos a nosotros mismos. Pero queridos lectores, eso no va con nuestros personajes. Profesor X y Mía Wallace eran de esas personas que luchan hasta el final por lo auténtico, por lo que merece la pena, por lo que no se necesita mendigar, porque simplemente aparece. Ellos no tenían excusas, no miraban hacia otro lado, ellos sentían y miraban a la vida a la cara, incluso cuando ésta trataba de venderles una copia absurda, como al resto, pero ellos no son el resto. 



Nota: en próximos episodios la noche en la que Profesor X consiguió construir la máquina del tiempo y viajamos para recuperar una noche en familia. 

 

We don't bleed when we dont fight. I wont be no runaway.