jueves, 13 de febrero de 2014

Va

[Cierto día en algún lugar de nuestra historia.]

El profesor caminaba lentamente hacia la cabaña. La luz de  los candiles  y el humo de la chimenea  vislumbraban vida en su interior,  pero él sabía que eso no era cierto. Recreaba en su imaginación lo que había podido pasar en su refugio, el cual recordaba perfectamente a oscuras antes de salir hacia su rutina mañanera. Aminoró aún más la marcha agudizando sus sentidos. Sentía el crujir de la tierra húmeda compactándose bajo sus botas mientras el aire le traía un viejo recuerdo. Tierra mojada, humo y sangre; ella había estado allí. Se detuvo en seco y por primera vez en mucho tiempo una sonrisa apareció en su rostro. Ella nunca dejaba a nadie indiferente.

Empujó fuerte la puerta pues uno de los cadáveres la atrancaba. Al fiambre le faltaba el brazo derecho con el que probablemente habría intentado sacar un arma de fuego para matarla. También por el agujero de su vientre se podía ver  la falta de algunos órganos internos pero el profesor carecía de conocimientos de anatomía para enumerarlos.  Dos pasos más adelante se encontraba el otro. Tenía la cabeza separada del cuerpo, así que supuso que era el líder de los dos, ella actuaba así. Le dio un suave golpe con la bota para ver su rostro. Tenía pendientes, una cresta y una expresión de pavor que era casi cómica en  su piel blanquecida por el miedo. Seguramente habría llorado y moqueado pidiendo piedad por su vida, los de su clase siempre lo hacían; su soberbia y dignidad se perdían al enfrentarse cara a cara con ella.

Ella estaba en una silla mirando el crepitar de las llamas. Tiró el brazo con la pistola del primer cadáver a la hoguera y se levantó mirando al profesor con una mirada que no pudo descifrar. A pesar de la masacre no tenía ninguna gota de sangre en su ropa. Comenzó a andar hacia el profesor mientras la silla  en la que estaba sentada comenzó a levitar  a su lado.

-Siempre he querido decir  “te estaba esperando” mientras me giraba en un sillón pero mi querido amigo no tiene ni eso. ¿Qué tiene? Sillas de madera.

La silla arremetió de repente contra el profesor  tirándolo al suelo.

-Sí, siéntate mejor en el suelo, no he acabado- prosiguió ella mientras seguía avanzando hacia él-  ¿Qué más tenemos? Ah sí, tenemos que has dejado un rastro en tu “exilio” que hasta tú mismo, imbécil, podrías haberlo seguido. Llevaban siguiéndote semanas y no te habrías dado cuenta hasta que una de sus balas atravesase tu hueca cabeza y aun así tengo mis dudas. Pero claro, el señor estaba tan ocupado en su vida solitaria. Si tu plan era llorar por las esquinas del bosque hasta que las ardillas quisieran matarte por pesado, enhorabuena, casi lo consigues.

El profesor se levantó cuando ella llegó a su altura. Ella le pegó una bofetada produciéndole un corte en la mejilla.


- Limpia toda esta basura, coge lo necesario y sígueme. No nos queda la mejor parte precisamente pero no vamos a dejar las cosas a medias. Esto solo acabará cuando los dos estemos muertos y estoy segura que ninguno de los dos dejará que eso le ocurra al otro.  Como siempre digo: nada para la vuelta.

martes, 4 de febrero de 2014

Marx ya hablaba de esto



Confieso que como buena filósofa ilustrada he pecado del optimismo de los ideales ilustrados.
Esta entrada la considero necesaria porque aunque pensaba que vivía en una sociedad más o menos razonable me he dado cuenta de que nada es lo que parece.

Ahora entiendo a Shakespeare, lo que supone pertenecer a una clase distinta de la de la persona a la que deseas conquistar y verla cruzar el pesillo con su carpeta en la mano con frases de acción poética mientras pienso que jamás le gustaré, y no porque no tenga autoestima, no, es porque no soy de su clase. Así que esperaré a la salida por verla cruzar la acera mientras me maldigo a mi mismo por haber nacido en este estrato inamovible que me mantiene alejado de ella.

Sí, he re-compuesto una canción:


Imagine there’s no nerds
Is easy if you try.
No bullies below us
above us only classmates.

Imagine all the people living for today.

Imagine there’s no exams
It isn’t hard to do
Nothing to kill or die for
And no frases de azucarillo too.

Imagine all the people living life in peace (and not telling it in twitter at all).

You may say I’m a dreamer
but I’m not the only one,
I hope some day you join us
And the world will be grown up.

Imagine no teenagers at 25
I wonder if you can
No need to cry for bullshits
Or because she’s not into you.

Imagine all the people
Not sharing  a shit to the world UUUUUHHHHHHHH
You may say I’m a dreamer,
but I’m not the only one.

I hope some day you join us
AND THE WORLD WILL BE GROWN UP.