domingo, 29 de julio de 2012

CAPÍTULO 6: EL ESLABÓN PERDIDO


La sala seguía vacía, pero los primeros rayos del sol comenzaban a iluminar aquel suelo de mármol blanco manchado por enormes lagunas de sangre y vísceras que Mrs Robinson había ido desechando conforme se había ido alimentando de ellas.
Mrs Robinson apenas podía soportar la luz solar, sus ojos grises lloraban, sus lágrimas se mezclaban con la sangre que ocupaba la mayor parte de su cara, su cara aún parecía reflejar el terror y la ansiedad más absolutos, seguía sentada en el suelo, agazapada sobre sí misma en la esquina, el profesor X, de pie frente a ella, todavía sostenía aquella enorme escopeta en su mano derecha, trataba de averiguar cómo habían llegado a ese burdel, cómo era posible que Mrs Robinson se hubiera convertido en ese ser cuando no hacía tanto la veía pasear con una vitalidad y una confianza que pocas mujeres son capaces de mostrar, con aquel color rosado en sus mejillas, ahora apenas se podía distinguir su color amarillento de piel entre tanta sangre y vísceras.


-          ¿Por qué aquí?
-          No lo sé- contestó ella sin levantar la mirada, aún presa del pánico.
-          ¿Qué pasó en la operación Caronte, Mrs Robinson? Tú estabas aquí, tú mataste a Tony.

El profesor no obtuvo respuesta, y Mrs Robinson seguía sin poder dar crédito, humedecía sus labios como cuando los yonkies necesitan su droga. Lo cierto es que todo empezó aquella noche, en la operación Caronte, era un golpe a una red de prostitución mexicana, el capo era Tony “el bueno”, lo apodaban así porque conseguía sellar todos sus negocios regalando parte del pedido, sí, trataba a las mujeres como si fueran pura mercancía. El golpe iba a ser en la casa del sol naciente, Tony esperaba encontrarse con Black Cinnamon , era el apodo de Mrs Robinson, que se hacía pasar por una Madame de otro prostíbulo de las afueras, Tony iba a aparecer, y Black Cinnamon tenía orden de cargárselo en cuanto apareciera. Todo parecía haber salido con éxito, la operación se llamaba Caronte porque en cuanto se cargaran a Tony, las puertas del infierno, o de las peores mafias, estarían abiertas para ellos y podrían cargarse desde dentro todos los negocios más turbios de la mafia mexicana, acabarían con la prostitución a nivel mundial, siempre bajo aquella fachada de Black Cinnamon y su supuesto burdel, “Le Deuxième Sexe”.

-          Recibí una carta la noche en la que….bueno, no puedo recordar apenas nada. – Mrs Robinson parecía retomar el control de sí, se esforzó por recordar, cerrando los ojos y respirando profundamente – No me suicidé, juro que no lo hice. Por la mañana recibí una carta de Tony el bueno, aquel tipo, al que me cargué en la operación Caronte era sólo un sustituto, alguien dio el chivatazo, el que se presentó aquí no fue él, estaba avisado de quien era yo, y de cuales eran nuestros planes, sabían que estabas fuera esperando, sabían todo. No recuerdo mucho más de ese día, no sé cómo he llegado a ser esto, lo siguiente que recuerdo es a una chica, creo que era una chica, sacándome de mi propia tumba, y una sed terrible que tenía que saciar a toda costa, una sed que no logro calmar, no es una sed común, desde aquí, desde el suelo puedo escuchar tu corazón latir, bombeando sangre, puedo sentir el recorrido de toda ella, por tu cuerpo, sé los lugares en los que con un ligero toque morirías desangrado en menos de 1 minuto. Es lo único que quiero, sangre.
-          Bueno, no hay mucho que podamos hacer ahora, tenemos que averiguar cómo puedes seguir con vida, tenemos que empezar de 0, seguiremos con el golpe, informaremos al resto, puede que el FBI nos ayude…
-          No piensas con claridad X,- Mrs Robinson no dejó acabar la argumentación de su amigo- yo estoy muerta, hay un certificado de defunción con mi nombre, no puedo dar la cara, ya no pertenezco al mundo al que una vez pertenecí, dentro de mi algo ha cambiado, ahora estamos solos tú y yo, como lo hemos estado siempre, pero tienes razón en algo, hay que seguir con esto, hay que llegar hasta el final…conozco un sitio dónde podemos armarnos, esperaremos a que anochezca para salir de aquí, no soporto la luz solar, apenas puedo ver.



CONTINUARÁ...


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