La casa del sol naciente había sido construida en 1810 por
los franceses como base militar, pero no tardó mucho en ser tomada por los
independentistas españoles, que la transformaron en un lugar de tortura para
todo francés que era capturado.
Al acabar la guerra, quemaron aquel lugar y con él, todos
los cuerpos mutilados de soldados franceses, fue conocida durante algún tiempo
como la casa de las torturas, pero tras aquel incendio no se volvió a saber mucho
de la casa del sol naciente hasta casi un siglo después, justo antes de empezar
la Primera Guerra Mundial, cuando las precarias condiciones de la península
obligaron a construir hospitales para internar a enfermos con tuberculosis,
enfermedad que arrasaba el país por aquel entonces.
Aquel hospital derivó más tarde en la conocida facultad de
medicina, una de las más prestigiosas e importantes del país, crecieron las
historias en torno al lugar, algunos decían que por las noches seguían escuchándose
los gritos de los franceses torturados o de los enfermos de tuberculosis,
algunos de los profesores perdieron la cabeza en aquel lugar hasta el punto de
que, debido al elevado índice de suicidios en aquella facultad, tuvieron que
cerrar e interrumpir la docencia de forma indefinida.
Hoy se conoce como la casa del sol naciente, un lugar en el
que traficantes y puteros se reúnen para negociar cualquier tipo de asunto
turbio; el profesor X y Mrs Robinson dieron un golpe unos meses antes del
supuesto suicidio de Mrs Robinson, consiguieron cargarse al líder de una red de
prostitución que explotaba a chicas inocentes, pero a pesar de aquel golpe,
aquellos traficantes y explotadores sexuales se reunían para seguir negociando.
Era lunes y el Profesor X se dirigía en su Cadillac negro al
lugar dónde se efectuó la operación Caronte, buscando un sentido a la nota
escondida en el engranaje del reloj que había llegado a sus manos sin tener la
menor idea de cómo había podido pasar. Las calles, al amanecer, estaban
completamente vacías, parecía un lugar abandonado, el profesor X se bajó del
coche y caminó hasta la puerta de la casa del sol naciente, imponente, de roble
negro, sacó de lo que parecía un bolsillo interior una pistola y, con
prudencia, abrió la puerta que se había encontrado ya entornada. El lugar parecía
estar totalmente abandonado, pero la sangre que bajaba desde las escaleras del
recibidor delataba que algo no iba bien, el Profesor X fue avanzando
lentamente, subió las escaleras que llevaban a un salón central en el que únicamente
había una mesa en la que se solía negociar y jugar al póker, pero cuando el
Profesor X la vio, no había ni una sola carta encima de la mesa, en su lugar,
alrededor de unos veinte cuerpos mutilados, sangrando, se amontonaban como si de
un ritual macabro se tratase, ninguno de ellos estaba con vida, sus rostros
amarillentos aún conservaban la expresión de terror, como si una bestia hubiera
acabado con su vida, el Profesor X tragó saliva, él mismo sabía que matar a
aquellos criminales no era nada fácil, y menos de aquella manera tan
sangrienta. Siguió avanzando y abrió una de las puertas de la pared de la
derecha en la que se encontraban normalmente archivos y otros documentos en los
que los mafiosos se encargaban de llevar sus cuentas para saldarlas en caso de
incumplimientos de contratos, pero una vez más, no encontró lo que esperaba:
allí estaba Mrs Robinson, agazapada sobre un cuerpo, despedazándolo y chupando
su sangre como si de un exquisito menú se tratara, levantó la mirada, sus ojos
se habían vuelto más claros de su color habitual, parecían casi blancos, y
parecían esconder en el fondo un miedo incontrolable.
En aquel momento sonó el teléfono blanco que colgaba de la
pared de aquella habitación, el profesor X descolgó:
-
¿Si?
-
Por fin la has encontrado, ahora sólo falta encontrar a
la asesina de tu amiga, lo que ves no te gusta, lo sé, pero no encontré otra
forma de salvarle la vida que transformándola en lo que ves, es un vampiro, tendrás
que tener paciencia, pero todo acabará volviendo a la normalidad.
Y así fue como el profesor X y Mrs Robinson se embarcaron en
lo que sería la mayor aventura de sus vidas, ya no eran los adolescentes
normales que se conocieron en aquella cárcel, ahora eran unos superhéroes.
CONTINUARÁ


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