El tren se deslizaba suavemente por la vía. Sabía que iba a gran velocidad pero no lo notaba. Sólo sentía un cosquilleo similar al de una pluma expandiéndose por su médula. Combatió el calor de la chupa que le abrazaba apoyando su cabeza sobre el cristal. El frío se quedó justo donde se debía quedar. Lentamente cerraba los ojos y comenzó a oler comidas pasadas, sabores de cafés y sensaciones de otros días. Se dejó caer por el asiento de pelo azul mientras escuchaba el chocar de la lluvia que acompañaba a la letra de la canción que por sus cascos publicitarios sonaba:
“..tumbados mientras el sol entra por
la ventana.
Te metes una raya sobre mi espalda.
Riéndonos de todo fumamos desnudos en la cama.
Pasamos allí toda la mañana.
Sin hacer nada.
Sin necesitar nada."
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