Te despiertas en un callejón sin salida….un laberinto de espejos, te ves…pero no eres tú. Otra persona se ha apoderado de ti, y no la culpas, porque te has hecho eso a ti mismo.
Te has enterrado porque te asqueas, te cansas de ser tu, todo se mueve tan deprisa y tu ni siquiera sabes quien eres, no sabes lo que quieres, y piensas….qué mundo más cruel…no me deja ni respirar. El pánico se apodera de ti y quieres creer, pero todo parece demostrarte que no hay nada por lo que luchar. ¿Por qué fingir entonces que todo va bien?
No merece la pena, bailas en un mundo de muertos, vivos muertos. Y esa frase…esa frase te hace mirar atrás…madrugadas en las que hablabas de aquello que tu tenías y el resto no, de aquello que vosotros teníais y el resto no, ese sentir que vivíais. Eso no se puede haber perdido, lo enterramos, lo enterramos con nosotros mismos. No podemos formar parte del baile de los muertos, porque sin quererlo, seguimos vivos, y, porque sin quererlo, seguimos siendo nosotros. Puede que este solo haya sido un año más, pero si has aprendido algo, por mínimo que sea habrás salvado otros tantos de que no lo sean, no está de más…..si has aprendido, no está de más….aunque solo hayas aprendido a caer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario